RELIQUIA DE SAN BENITO EN CARACHE: Este viernes 2 de octubre recibimos la reliquia de primer grado de nuestro santo patrono en el Templo San Juan Bautista. ¡Acompáñanos!

martes, 29 de septiembre de 2026

Reseña Historica de San Benito de Palermo: De Sicilia a la Fe de Carache

RELIQUIA DE SAN BENITO EN CARACHE: Este viernes 2 de octubre 2026 recibimos la reliquia de primer grado de nuestro santo patrono en el Templo San Juan Bautista. ¡Acompáñanos!

‎San Benito de Palermo, conocido universalmente como "El Moro" o "El Negro", representa uno de los fenómenos de sincretismo, fe agraria y resistencia cultural más profundos del mundo católico. Aunque su vida transcurrió en la Sicilia del siglo XVI, su figura cruzó el Atlántico para convertirse en el custodio espiritual de los campos, las cosechas y las identidades comunitarias en el Occidente de Venezuela. En los Andes trujillanos, y de manera muy particular en el territorio de Carache, su devoción trasciende el marco del templo para integrarse en la vida cotidiana, las promesas de salud y la herencia musical local.

‎I. ORÍGENES, INFANCIA Y CONTEXTO HISTÓRICO EN SICILIA (1524–1547)

‎Benito Manasseri nació entre los años 1524 y 1526 en el pueblo de San Fratello (conocido en dialecto galoitálico como San Frareu), una localidad fortificada en la provincia de Mesina, al norte de la isla de Sicilia, Italia.

‎Su contexto familiar estuvo marcado por la diáspora y la esclavitud africana en el Mediterráneo. Sus padres, Cristóbal Manasseri y Diana Larcan, eran descendientes de hombres traídos del continente africano que habían sido bautizados y asimilados en el territorio siciliano. Cristóbal y Diana trabajaban como jornaleros y siervos bajo el patronato de terratenientes locales. Debido a la intachable conducta, lealtad y rectitud moral de los esposos Manasseri, sus patrones les concedieron un privilegio extraordinario para la época: declarar que su primer hijo nacería completamente libre del lazo de la servidumbre jurídica. Ese primogénito fue Benito.

‎Durante su infancia y primera juventud, Benito se dedicó enteramente a las labores del campo, trabajando como pastor de ganado y jornalero a destajo. Desde muy temprana edad, manifestó un temperamento pacífico, introspectivo y una inclinación natural hacia la oración contemplativa. Debido a su origen étnico y su tez profundamente oscura, Benito fue blanco frecuente de burlas, insultos y discriminación por parte de otros jornaleros de la región. Los testimonios históricos de su proceso de canonización recogen que el joven pastor jamás respondió con violencia o resentimiento; por el contrario, soportaba los agravios en silencio, compartía sus escasos alimentos con los más desfavorecidos y respondía a las ofensas con bendiciones, lo que comenzó a llamar la atención de los habitantes de San Fratello, quienes intuían en él una madurez espiritual fuera de lo común.

‎II. ETAPA EREMÍTICA Y LA DISCIPLINA FRANCISCANA (1547–1589)

‎Hacia 1547, cuando Benito contaba con unos 21 años de edad, se produjo un encuentro que cambiaría el rumbo de su vida. Jerónimo Lanza, un noble siciliano que había abandonado sus bienes materiales para vivir en estricta pobreza y contemplación, lo invitó a formar parte de una naciente comunidad de ermitaños que seguían de manera rigurosa la espiritualidad de San Francisco de Asís.

‎Benito vendió sus escasísimas pertenencias, distribuyó el dinero entre los pobres y se retiró con Lanza a los parajes solitarios de las montañas cercanas, habitando en cuevas y ermitas en el monte Peregrino, cerca de Palermo. En este aislamiento, Benito pasó más de una década entregado a los ayunos prolongados, la penitencia y la oración perpetua. Su fama de hombre de Dios creció tanto que, tras la muerte de Jerónimo Lanza, los demás ermitaños eligieron a Benito como su guía espiritual y superior, a pesar de su juventud.

‎Sin embargo, el panorama eclesiástico cambió a mediados del siglo XVI. En el marco de las reformas del Concilio de Trento, el Papa Pío IV ordenó la disolución de los grupos de ermitaños independientes, instándolos a integrarse a órdenes religiosas oficialmente constituidas bajo una regla aprobada. Acatando la voz de la Iglesia con total obediencia, Benito bajó de la montaña en 1562 e ingresó como hermano lego (monje dedicado a los trabajos manuales, sin ordenación sacerdotal) a la Orden de los Frailes Menores (Franciscanos Recoletos), fijando su residencia definitiva en el Convento de Santa Maria di Gesù, situado en las faldas del monte Grifone, en las afueras de Palermo.

‎III. EL PRIOR ANALFABETO Y LOS MILAGROS DE LA COCINA

‎Dentro del convento, Benito solicitó que se le asignara el oficio más humilde y apartado: el de cocinero. Durante años, la cocina del convento se transformó en su verdadero santuario interior. Allí combinaba el trabajo físico pesado (cargar leña, limpiar los fogones, preparar ollas comunitarias) con un estado de oración mística continua.

‎A pesar de ser completamente analfabeto —no sabía leer ni escribir, y apenas hablaba el dialecto siciliano—, Benito poseía una comprensión teológica tan profunda y un don de discernimiento tan extraordinario que teólogos, obispos, nobles y eruditos viajaban desde Palermo para pedirle consejo espiritual. Su reputación de santidad y prudencia obligó a la comunidad de frailes a tomar una decisión inaudita en 1578: de manera unánime, eligieron a Benito como Prior (Superior) del Convento de Santa Maria di Gesù. Benito intentó rechazar el nombramiento alegando su ignorancia académica y su condición de simple hermano lego, pero la obediencia franciscana lo obligó a asumir el cargo.

‎Durante su período como Prior, el convento floreció en disciplina, caridad y paz interna. Benito gobernó con el ejemplo: era el primero en limpiar los pasillos, el más riguroso en el ayuno y el más compasivo con los frailes enfermos. Al finalizar su mandato, declinó cualquier tipo de honores y solicitó regresar de inmediato a su antiguo puesto de cocinero.

‎Fue en la cocina donde la tradición religiosa registra sus milagros más famosos, tales como la multiplicación de panes y alimentos en épocas de extrema escasez en Palermo, la curación instantánea de enfermos que acudían a la portería del convento y el don de profecía. Benito Manasseri falleció santamente en el convento el 4 de abril de 1589, a la edad aproximada de 65 años, rodeado por una multitud que ya lo aclamaba como el protector del pueblo de Palermo.

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palermoviva.it – Celda de san Benito con su hábito colgado en la vitrina
El 4 de abril de 1589, martes de Pascua, a la edad de 63 años, tras treinta días de sufrimientos a causa de una gravísima enfermedad, Benito moría en su celda. Antes de recibir la Eucaristía pidió perdón a todos y a cada uno de sus hermanos de comunidad. Luego falleció serenamente en aquel silencio que tanto había amado durante su vida.
El proceso para la canonización de Benito el Moro se había iniciado inmediatamente después de su muerte, ya desde 1594, y se reanudó en 1622. El proceso se llevó a cabo en 1625 pero se interrumpió, bloqueado por una normativa de Urbano VIII surgida precisamente en esos años.

‎IV. EL CAMINO A LOS ALTARES Y LA INCORRUPCIÓN DE SU CUERPO

‎La devoción popular hacia Benito se desató inmediatamente después de su muerte. En 1592, apenas tres años después de su deceso, se realizó la primera exhumación de sus restos con el fin de trasladarlos a una capilla más digna. Para sorpresa de los médicos y autoridades eclesiásticas de la época, el cuerpo de Benito fue hallado completamente incorrupto, flexible, con su piel morena intacta y despidiendo un aroma dulce. Este fenómeno de incorrupción se mantuvo constante a lo largo de las centurias, siendo verificado y certificado en sucesivas inspecciones canónicas.

‎El proceso de formalización de su santidad por parte de Roma fue largo, debido a los complejos trámites de la época y las dinámicas políticas europeas. Finalmente, el Papa Benedicto XIV lo declaró Beato el 11 de mayo de 1743, y décadas más tarde, el 24 de mayo de 1807, el Papa Pío VII lo canonizó oficialmente, convirtiéndose en uno de los primeros santos negros en la historia de la Iglesia Católica moderna, transformándose en un símbolo de orgullo y dignidad espiritual para las poblaciones afrodescendientes de todo el mundo.




‎V. LÍNEA DE TIEMPO DEL DESASTRE Y RESCATE DE LAS RELIQUIAS EN ITALIA (2023)

‎Durante más de cuatro siglos, los restos incorruptos de San Benito reposaron dentro de una magnífica urna de plata, madera dorada y cristal en la capilla lateral de la Iglesia de Santa Maria di Gesù en Palermo, Sicilia, siendo el destino de peregrinaciones internacionales. Sin embargo, en el año 2023, la tragedia conmocionó al mundo cristiano:

‎• 25 de julio de 2023 (El Siniestro): Una ola sin precedentes de incendios forestales avivados por temperaturas extremas y vientos de siroco azotó las colinas que rodean Palermo. Las llamas devoraron la vegetación del Monte Grifone e ingresaron con violencia al complejo del convento y la iglesia histórica. El fuego destruyó el techo del templo, el altar mayor y envolvió directamente la capilla donde se custodiaba al santo. El calor extremo calcinó las estructuras exteriores, rompió los cristales protectores, consumió el ropaje de tela y causó daños severos y directos sobre los tejidos blandos e incorruptos del cuerpo de San Benito.

ACCEDE AL VIDEO INCENDIO DE PALERMO 

‎• Julio - Agosto de 2023 (El Rescate y Resguardo): Tan pronto como los bomberos controlaron las llamas, los frailes franciscanos, junto con arqueólogos, historiadores y expertos de la Universidad de Palermo y del Jardín Botánico, ingresaron al recinto en ruinas. Con un cuidado extremo y el uso de técnicas de rescate patrimonial, recolectaron uno a uno los restos óseos, cenizas y fragmentos carbonizados que lograron resistir la fuerza del incendio.

‎• Actualidad: Los fragmentos rescatados fueron depositados de manera provisional sobre telas litúrgicas blancas y trasladados a laboratorios especializados de conservación en Sicilia. Actualmente, un equipo multidisciplinario trabaja en la estabilización, inventario y consolidación de las sagradas reliquias óseas remanentes, con el fin de reconstruir un relicario digno que permita devolver al "Santo Moro" a la veneración de los fieles en un templo reconstruido.

Los restos de San Benito el Moro, lamentablemente, se quemaron durante el incendio del 25 de julio de 2023 que destruyó la iglesia de Santa Maria di Gesù.
Santa Maria di Gesù en una foto histórica

‎VI. LA EXPANSION TRANSATLÁNTICA: LLEGADA DE LA DEVOCIÓN A VENEZUELA Y LOS ANDES

‎El culto a San Benito de Palermo llegó al territorio venezolano durante el período colonial, específicamente a principios del siglo XVII (entre los años 1600 y 1630). Los misioneros españoles, en especial los frailes franciscanos, y los propietarios de haciendas utilizaron la figura de este santo de origen africano como una herramienta pedagógica para la evangelización y la integración espiritual de la población africana traída en condiciones de esclavitud para las faenas en las plantaciones de cacao, caña de azúcar y café.

‎La población afrodescendiente de las regiones costeras y de la cuenca del Lago de Maracaibo adoptó al santo con una fuerza espiritual inmensa, pero reconfiguró el culto católico tradicional dotándolo de su propia herencia cultural, rítmica y dancística. Nació así el Chimbánguele, una festividad caracterizada por el sonido de una batería de tambores específicos, cantos de llamada y respuesta, y una dinámica donde el santo es bajado de su altar para bailar e interactuar directamente en las calles con sus devotos.

‎A lo largo de los siglos XVIII y XIX, la devoción comenzó a trepar las laderas de la Cordillera Andina, penetrando en los estados Mérida y Trujillo a través de las rutas comerciales y humanas que conectaban las zonas bajas y panamericanas con los asentamientos de montaña. En los Andes, la devoción tomó un matiz particular:

‎ En las zonas altas de Mérida (como Mucuchíes), surgieron los Giros de San Benito, danzas de tejer cintas con una estructura más ritualizada y la presencia de artilleros que disparan trabucos en honor a las cosechas.

‎En el estado Trujillo, poblaciones como Betijoque, Sabana de Mendoza y las zonas del eje panamericano consolidaron romerías multitudinarias donde el estallido de los tambores andinos se convirtió en la máxima expresión de fe popular en las fechas decembrinas.

‎VII. SAN BENITO DE PALERMO EN EL SENTIMIENTO COMUNITARIO DE CARACHE

‎En el hermoso y fecundo valle de Carache, la "Tierra de la Amable Libertad", la presencia de San Benito de Palermo posee una identidad propia, impregnada de respeto, fe agraria y sencillez vecinal. La devoción llegó al territorio carachero de forma paulatina a través de los vínculos históricos y los intercambios comerciales con la zona baja del estado y la zona panamericana trujillana.

‎A diferencia de las ruidosas y multitudinarias manifestaciones de las costas lacustres, en Carache la adoración al Santo Negro se caracteriza por una espiritualidad más íntima, familiar y profundamente ligada al ciclo de la tierra. Su imagen se venera de forma muy especial durante el mes de diciembre y en las festividades de los Reyes Magos a principios de enero, integrándose perfectamente al calendario de las celebraciones navideñas andinas.

‎La fe comunitaria en Carache se expresa a través de tres dimensiones fundamentales:

‎1. Las Novenas Domésticas y los Altares de Caserío: En los diferentes caseríos, aldeas y sectores del casco central de Carache, las familias custodian imágenes del santo (muchas de ellas talladas en madera por artesanos locales o heredadas por generaciones). Durante sus fiestas, se organizan novenarios en los hogares, donde los altares se adornan con las flores más hermosas del campo carachero, luces, velas y cintas de colores. Las casas abren sus puertas para que los vecinos compartan oraciones y cantos.

‎2. Las Promesas Agrícolas y de Salud: Siendo Carache un pueblo de profunda tradición agrícola, San Benito es invocado como el gran protector de los campos. Los agricultores le ofrecen promesas y le piden su intercesión para el buen desarrollo de las cosechas de café, hortalizas y frutales, así como la llegada oportuna de las lluvias y la protección de los animales de cría. Asimismo, es el santo al que las madres y abuelas encomiendan la salud de los enfermos, pagando las promesas con ofrendas de cera, flores o vistiendo a los niños con pequeños hábitos franciscanos marrones.

‎3. El Encuentro con la Parranda Carachera: El elemento distintivo de la devoción en Carache es su acompañamiento musical. El santo no camina solo en procesión; su recorrido por las calles empedradas y los caminos de tierra se hace al compás de la Parranda Carachera, los aguinaldos tradicionales y los cantos de cuatros, violines y maracas locales. Esta fusión mágica demuestra la capacidad de Carache para recibir una devoción universal, abrazarla con el alma andina y convertirla en parte viva, noble y eterna de su propio patrimonio cultural.

Un hito histórico en la fe andina: La entronización de las Reliquias Sacras de San Benito de Palermo

La profunda devoción y el fervor religioso que el pueblo occidental venezolano ha professado históricamente hacia el «Santo Negro» alcanzaron un capítulo memorable para la fe local y la memoria histórica del estado Trujillo.

Entre el 6 y 7 de junio de 2026, las comunidades andinas fueron testigos de un acontecimiento eclesiástico sin precedentes: la llegada e entronización oficial de reliquias de primer grado (fragmentos óseos extraídos de su cuerpo incorrupto en Sicilia) y de segundo grado, procedentes directamente de Italia.

El viaje desde Sicilia hasta los Andes venezolanos

Una delegación oficial de frailes franciscanos, encabezada por Fray Fernando Trupia (OFM), Custodio Oficial de las Reliquias de San Benito de Palermo en Italia, se trasladó desde Europa para entregar formalmente estas sagradas partículas a la feligresía trujillana. Durante el emotivo encuentro, el custodial fray destacó la vigencia del legado espiritual del santo, calificándolo como un «hombre sin fronteras» cuya vida de humildad cala fuertemente en América Latina. Según Fray Trupia, el envío de estas reliquias sagradas a los estados Zulia, Mérida y Trujillo responde al extraordinario e histórico fervor con el que el pueblo venezolano custodia su memoria.

Manifestaciones culturales y fervor litúrgico

El regocijo espiritual se reflejó en las parroquias eclesiásticas receptoras, entre ellas la iglesia San Juan Bautista de Carache, así como las comunidades de La Mesa de Esnujaque (municipio Urdaneta) y Tuñame. El recibimiento combinó la solemnidad de la liturgia con las expresiones más autóctonas de la cultura popular:

  • Rito Litúrgico: Se celebraron misas solemnes en las que el relicario con los restos óseos del santo fue expuesto junto a la imagen procesional, bendiciendo a los presentes antes de recorrer las calles principales en procesión.
  • Tradición Folklórica: La llegada de la comisión siciliana fue festejada con pasacalles y bailes tradicionales conducidos por las icónicas comparsas de «Los Giros» (manifestación que data de 1933 en La Mesa de Esnujaque) y las «Indias de San Benito», cuya música resonance al compás de violines, cuatros, maracas y el irremplazable retumbar de los tambores.
  • Durante la actividad, el portavoz franciscano enfatizó que la entrega de estas reliquias de primer y segundo grado en varias parroquias eclesiásticas de los estados Zulia, Mérida y Trujillo responde a la inmensa e histórica veneración que despierta el «Santo Negro» en todo el occidente venezolano.

Origen de la gestión: De la fe popular a la gracia de una Reliquia de Primer Grado

La llegada de esta sagrada reliquia a suelo carachense no fue un hecho fortuito, sino el fruto de la fe perseverante de sus vasallos y devotos. La iniciativa nació del entusiasmo de un devoto de San Benito de la comunidad de Santa Eduviges Ramón Domínguez (conocido cariñosamente como «Alito»), y su hijo Diosnel Domínguez 

Aprovechando los lazos de confianza y coterraneidad, el devoto acudió al Pbro. Alí Emmanuel Benítez, sacerdote carachense que para la fecha ejercía su ministerio como párroco de La Mesa de Esnujaque. El padre Benítez canalizó la solicitud oficial ante los frailes franciscanos en Palermo, Sicilia (Italia), solicitando inicialmente una reliquia de segundo grado (un objeto o vestidura vinculada al Santo).

Sin embargo, al examinar la documentación, fotos y testimonios audiovisuales que demostraban la desbordante devoción de Carache —que suma más de 80 años de tradición ininterrumpida—, las autoridades eclesiásticas y custodios en Palermo determinaron que la comunidad merecía la máxima distinción espiritual. Fue así como los frailes franciscanos elevaron la concesión a una reliquia de primer grado (un fragmento óseo extraído del cuerpo incorrupto del «Santo Negro»), fijando la fecha para su traslado e historia en la iglesia parroquial San Juan Bautista.

Para hacer posible la recepción digna de este relicario, los grupos de vasallos y la feligresía impulsaron jornadas de autogestión y rifas comunitarias destinadas a embellecer la imagen del santo, adornar el templo y cubrir los costos logísticos que demandó tan magna celebración.


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Este histórico acontecimiento, ampliamente difundido a nivel nacional por medios como Globovisión y Venezolana de Televisión (VTV), reafirma el compromiso de los vasallos, devotos y de toda la comunidad eclesiástica de Trujillo por preservar y honrar el legado cultural y espiritual de San Benito de Palermo en nuestro suelo.

Accede al vídeo : Fray Fernando Trupia bendice a los devotos en Mesa de Esnujaque
Venezuela estado Trujillo 2026



                                             



Historia y gestión de la reliquia de primer grado de San Benito de Palermo para Carache


El origen de una gracia: Historia y gestión de la reliquia de primer grado de San Benito de Palermo para Carache

Por: T.S.U. Carlos Rodríguez Arrieche (Cronista Municipal de Carache)
Basado en el testimonio oral de: Ramón Domínguez

Capítulo I: El germen de la devoción y el viaje a Mesa de Esnujaque

La fe y la devoción hacia San Benito de Palermo en el municipio Carache poseen pasajes profundamente conmovedores que entrelazan la entrega de los cultores populares con la providencia divina. La reconstrucción de esta crónica eclesiástica y comunitaria nace del testimonio del cultor Ramón Domínguez, pilar fundamental e impulsor del movimiento vasallo y musical en favor del Santo Negro en nuestra tierra.

Todo comenzó con una invitación formal cursada a la Banda Show San Juan Bautista de Carache, agrupación a la que pertenece Ramón Domínguez, con el fin de animar las festividades patronales en honor a San Juan Bautista en la parroquia Mesa de Esnujaque. La delegación carachense, organizada de manera logística por la profesora Yoleida Fuentes e integrada por una entusiasta comitiva de músicos y devotos, emprendió el viaje con la premisa de servir a la comunidad hermana a través de la manifestación artística.

A pesar de los imprevistos viales y de los severos cortes del fluido eléctrico que afectaron la localidad durante la velada, la presentación de la banda se constituyó en un éxito rotundo. La calidez humana de los habitantes de Mesa de Esnujaque y la hospitalidad brindada en la residencia parroquial dejaron una huella imborrable en los integrantes de la delegación de Carache.

Capítulo II: La conversación providencial con el Padre Alí Emmanuel Benítez

A la mañana siguiente, (2 de Junio de 2026) tras recibir las atenciones del párroco local, el Padre Alí Emmanuel (nativo de Carache) la comitiva carachense alistaba su retorno. Sin embargo, un contratiempo logístico impidió que el Padre Alí saliera a primera hora hacia la capital como lo tenía previsto. Este retraso fortuito propició un encuentro y un diálogo decisivo en el umbral de la casa cural entre el sacerdote y Ramón Domínguez y su hijo Diosnel.

En medio de la conversación, el Padre Alí le reveló a Domínguez una noticia de trascendencia eclesiástica: en las semanas subsiguientes arribaría a Mesa de Esnujaque una comitiva de frailes franciscanos provenientes directamente de Italia, con la misión de entregar una reliquia de primer grado de San Benito de Palermo. Conociendo de cerca el fervor, la trayectoria y el compromiso de Ramón y de los vasallos de Carache, el párroco le sugirió encarecidamente gestionar una solicitud oficial. Aunque en ese primer instante el sacerdote recomendó redactar la petición orientada a una reliquia de segundo grado (ex indumentis) para garantizar una respuesta favorable, la semilla del empeño espiritual ya había sido sembrada.

Capítulo III: El respaldo eclesiástico en Carache y la movilización inicial

Con la inquietud resonando fuertemente en su pensamiento durante el trayecto de regreso, Ramón Domínguez arribó a Carache el mismo día en que la imagen de San Juan Bautista realizaba su recorrido tradicional por su sector Santa Eduviges. Como pioneros en la costumbre de escoltar las procesiones litúrgicas al son de los tambores de San Benito, los vasallos se integraron de inmediato a la celebración de la Santa Misa.

Al concluir la liturgia, Domínguez abordó al párroco de Carache, el Padre Robert Alí Vásquez, para exponerle detalladamente la propuesta conversada con el Padre Alí Emmanuel Benítez. La receptividad del Padre Robert fue inmediata y categórica, otorgando el total respaldo institucional y pastoral de la parroquia. De inmediato, se ordenó redactar la carta oficial de petición en la oficina parroquial, redactada con el rigor protocolar correspondiente (destinada inicialmente a una reliquia ex indumentis) y refrendada con las firmas y sellos conjuntos de la Parroquia San Juan Bautista y de la directiva del grupo de vasallos y devotos de San Benito.

Para cumplir con la entrega, la cita quedó fijada formalmente para el sábado siguiente antes de las 9:00 a.m. en Mesa de Esnujaque, hora fijada para la recepción de la delegación franciscana internacional. Ramón Domínguez emprendió el viaje acompañado por su hijo, Diosnel Domínguez, para prestar apoyo técnico e institucional. A pesar de una torrencial lluvia matutina que retrasó la salida de Carache hasta las 6:30 a.m., sumado a las complicaciones por el suministro de combustible a la entrada de Boconó, la comitiva carachense logró arribar a Mesa de Esnujaque a las 9:10 a.m., tiempo oportuno antes de la llegada de los frailes, reprogramada para las 11:00 a.m.

Capítulo IV: El encuentro con la delegación franciscana y la concesión Ex Corpore

La comitiva eclesiástica internacional y nacional hizo su arribo integrada por el Padre Alí Emmanuel Benítez, un diácono y dos religiosos ataviados con el tradicional hábito franciscano de color café: Fray Fernando Trupia (OFM), custodio oficial e internacional de las reliquias de San Benito de Palermo en Sicilia (Italia), y Fray Rito José Mendoza Mejía, fraile menor perteneciente a la Custodia Inmaculada Concepción y nativo de Boconó.

Durante el reencuentro en la casa cural, la delegación de Carache tuvo el gesto de obsequiar a los visitantes las tradicionales acemas caracheras. Este acto de cortesía abrió una amena reunión informal en la cocina de la residencia, donde el Padre Alí presentó formalmente a Ramón Domínguez y a su hijo Diosnel, recordando sus lazos desde la infancia, sus estudios escolares compartidos y la época de formación en el seminario.

En la conversación, Fray Fernando Trupia indagó sobre el contexto social y pastoral de Carache. Domínguez expuso la magnitud arquitectónica del templo de San Juan Bautista, la masiva devoción que reúne a niños, jóvenes y adultos, y la sólida organización de los vasallos. En respuesta, Fray Fernando ofreció una catequesis a la comitiva, manifestando que el toque del tambor representa una auténtica forma de oración comunitaria e invitando a la población a imitar la humildad, unidad y amor del Santo Negro, recordando la premisa teológica: "San Benito es un hombre sin fronteras", cuya devoción une continentes desde Sicilia hasta los Andes venezolanos

Al pasar a la sacristía para revisar la documentación, Fray Fernando Trupia examinó la solicitud de Carache. Al constatar el fervor de la comunidad y la argumentación presentada, tomó la decisión excepcional de otorgar, no una reliquia de segundo grado como se le pedía, sino una reliquia de primer grado (ex corpore)

Dado que el documento llevado desde Carache especificaba el término ex indumentis, se requirió una rectificación urgente del acta. Diosnel Domínguez, aprovechando sus competencias en área técnica e informática, gestionó vía instantánea mediante mensajería móvil (WhatsApp) con el despacho parroquial de Carache el rediseño y nueva emisión del documento oficial con el término técnico exacto. Una vez transmitido e impreso el nuevo texto, se obtuvo la firma autorizada y el sello definitivo de aprobación por parte del custodio italiano antes del inicio de la Solemne Concelebración Eucarística.

Entrega de la reliquia para la parroquia San Juan Bautista de Carache 

Capítulo V: Contexto histórico, debate iconográfico y la identidad de San Benito

Tras la concesión oficial de la sagrada reliquia ex corpore, la presencia de Fray Fernando Trupia y de Fray Rito José Mendoza permitió abrir un profundo espacio de formación y reflexión litúrgica e histórica sobre la figura del Santo Negro[span_2](start_span)[span_2](end_span). Para la comunidad de Carache y sus vasallos, resultaba de vital importancia esclarecer las diversas representaciones que a lo largo de los siglos ha tenido la iconografía de San Benito de Palermo[span_3](start_span)[span_3](end_span).

Durante los intercambios en la parroquia, se analizó detalladamente cómo la tradición oral e historiográfica ha plasmado la imagen del santo en distintas etapas de su vida e itinerario espiritual:

  • Atributos de su vida de servicio: Se recordó que, antes de ser reconocido por sus virtudes carismáticas y dotes teológicas dentro de la Orden de los Frailes Menores, San Benito ejerció oficios humildes dentro del convento, habiendo sido pastor en su juventud y posteriormente cocinero de la comunidad franciscana


  • La iconografía italiana e internacional: En la tradición oral e imaginería religiosa de Italia, es común encontrar a San Benito representado sosteniendo al Niño Jesús en sus brazos, un atributo mariano y franciscano de profunda ternura. En otras vertientes de la plástica sacra europea se le plasma vistiendo el hábito franciscano con el torso descubierto, o ataviado con una túnica de color azul intenso. De igual manera, se le representan atributos como una lanza, una cruz entre las manos, o un trozo de pan, símbolo que evoca el milagro de la multiplicación de los panes realizado por su intercesión en tiempos de escasez.


  • Orientaciones del Custodio Franciscano: Al ser consultado Fray Fernando Trupia sobre si existía un color o un código iconográfico rígido para la elaboración de sus imágenes, el sacerdote italiano aclaró que San Benito se caracterizó por su extrema sencillez, por lo cual no poseía exigencias estéticas ni dogmáticas de color estricto. Recomendó que, por su filiación religiosa, el hábito de color marrón franciscano es la representación más acorde a su pertenencia institucional, aunque enfatizó que todas las manifestaciones culturales y variantes plásticas son plenamente válidas, haciendo una analogía con las distintas advocaciones y ropajes con los que se venera a la Santísima Virgen María en el mundo
  • El arraigo afrodescendiente y la oración del tambor: De igual forma, los religiosos respaldaron categóricamente la manera en que los pueblos del occidente venezolano y las comunidades andinas como Carache han incorporado los sones del tambor y las danzas tradicionales en su honor. Fray Fernando reiteró que la sonoridad del cuero y el ritmo de los vasallos no constituye un simple folklore profano, sino una auténtica elevación del alma y una forma de oración festiva comunitaria

Esta fundamentación teórica e histórica reafirmó en la delegación carachense el valor de la gracia recibida, comprendiendo que la reliquia corporal otorgada a Carache no solo representaba un objeto sagrado de veneración, sino la presencia viva del testimonio de devoción universal que conecta a Sicilia, Mesa de Esnujaque y las tierras carachenses[

Capítulo VI: La búsqueda del relicario: Tribulaciones y llamados a la fe

Una vez obtenida la reliquia de primer grado y asumida la condición protocolar de resguardarla permanentemente en el Templo Parroquial San Juan Bautista para la veneración de la feligresía, surgió un nuevo y complejo desafío logístico: la adquisición de un relicario digno y adecuado que contuviera la sagrada pieza.

En los días posteriores al retorno a Carache, Ramón Domínguez enfrentó una etapa de alta exigencia y preocupación personal Por parte de las autoridades eclesiásticas locales se ejercía una constante insistencia para apresurar la consecución del relicario, la organización de la ornamentación floral y el acondicionamiento para la entronización litúrgica de la reliquia. Domínguez llegó a sentir una pesada carga de estrés sobre sus hombros, toda vez que no se contaba con un presupuesto institucional, partida económica ni fondos dentro de la cofradía para asumir semejante compromiso financiero

Ante esta eventualidad, se iniciaron gestiones de búsqueda y cotizaciones en distintos ámbitos locales e internacionales:

  • Cotizaciones internacionales: Se indagaron costos de elaboración e importación desde Colombia, donde los relicarios sacros elaborados en orfebrería de oro y plata alcanzaban presupuestos de hasta $600 USD, una cifra inalcanzable para la realidad económica del grupo en ese momento.
  • Indagaciones en la capital: Tras explorar alternativas en el mercado nacional, se contactó en la ciudad de Caracas a la reconocida empresa de artículos religiosos Casa Católica San Francisco, ubicada en la Avenida Sur, esquina Pilita a Maderero, en la Quinta Crespo. En este establecimiento se cotizó un relicario de orfebrería sacra, elaborado en material dorado de alta resistencia y acero, por un monto exacto de $250 USD

A pesar de que el costo en Caracas era significativamente menor, la suma de doscientos dólares seguía siendo inaccesible para los vasallos. Se consideró inicialmente la posibilidad de organizar una rifa o una vendimia popular entre los devotos para recaudar el dinero paso a pa. Sin embargo, la urgencia de los tiempos de la parroquia demandaba una solución más inmediata

Fue en este punto crítico cuando Ramón Domínguez decidió acudir a la solidaridad del comerciante y devoto local, el señor Rafael Materano[. Tras exponerle la importancia histórica que representaba para el pueblo de Carache albergar una reliquia ex corpore del Santo Negro y la imposibilidad de financiar su contenedor, el señor Materano, movido por un gesto de fe y desprendimiento comunitario, asumió de forma íntegra y personal el costo total de los $250 USD requeridos para la compra del relicario.

Para garantizar que la reliquia encajara de manera milimétrica y segura dentro de la cápsula o viril del relicario que se ordenaría en la capital, el Padre Alí Emmanuel Benítez procedió a tomar las medidas exactas de la pieza corporal en presencia de los Custodios. Con las especificaciones técnicas en mano y el financiamiento asegurado, Ramón Domínguez preparó el viaje hacia la ciudad de Caracas, acompañado nuevamente por su hijo, Diosnel Domínguez

Capítulo VII: La providencia en Caracas y la anécdota en la Casa Católica San Francisco

Con los recursos financieros transferidos por el señor Rafael Materano y las especificaciones técnicas del diámetro de la reliquia en mano, Ramón Domínguez y su hijo Diosnel Domínguez emprendieron el trayecto terrestre hacia la ciudad capital. El objetivo central era ubicar la Casa Católica San Francisco, situada en la céntrica parroquia Santa Teresa de Quinta Crespo (Avenida Sur, esquina Pilita a Maderero), un comercio de arraigada trayectoria en la confección e importación de orfebrería y enseres litúrgicos

Al arribar al establecimiento y presentar el requerimiento del relicario, la respuesta inicial del taller de orfebrería representó un duro revés temporal: debido al trabajo de ensamblaje, bañado en metal dorado y sellado de la pieza, el tiempo de entrega estimado era de un mes continuo Esperar cuatro semanas resultaba inviable para el cronograma eclesiástico de Carache, donde las autoridades parroquiales demandaban celeridad para fijar la fecha de la misa solemne de entronización

Sin embargo, una serie de coincidencias fraternas transformó radicalmente el panorama:

  • El lazo del Movimiento de Emaús: Durante la atención en el mostrador, se descubrió que el propietario y director de la Casa Católica San Francisco era un servidor activo de la hermandad de los Emaúsianos (Hermandades de Emaús. De manera simultánea, Diosnel Domínguez llevaba puesta la franela oficial del grupo de Emaús (SAMUEL) al que pertenecía, lo cual generó de inmediato un clima de profunda fraternidad cristiano-católica entre los presentes
  • La agilización del trabajo: Sensibilizado por la causa, al enterarse de que la pieza estaba destinada a resguardar una reliquia ex corpore recién llegada de Italia para la devoción popular de un pueblo andino, el dueño del establecimiento intervino personalmente ante los talleres de orfebrería[. Prometió romper el protocolo de espera y acelerar el proceso de confección al máximo
  • Resolución en tiempo récord: Lo que originalmente requería treinta días de labor se ejecutó de forma milagrosa en tan solo tres días (comprendidos entre el día jueves de llegada y el sábado de entrega)
  • El pago y la sorpresa final: El señor Rafael Materano procedió a realizar el pago móvil bancario de los $250 USD acordados de manera directa a la cuenta comercial del establecimiento capitalino. En el momento en que Ramón y Diosnel recibieron el relicario listo y acoplado a las medidas requeridas, el propietario de la Casa Católica, en un gesto de desprendimiento y devoción, les entregó un obsequio especial para la comitiva carachense: una refinada estatuilla de San Benito de Palermo, caracterizada por sus rasgos morenos y una aureola dorada en su cabeza

Capítulo VIII: La entronización del Santo y el patrimonio devocional de Carache

El retorno a Carache marcó el cierre de una gesta comunitaria donde se conjugaron la fe de los vasallos, la intermediación de los pastores de la Iglesia y la generosidad del comerciante local Con la reliquia corporal de primer grado ex corpore resguardada bajo las normas del derecho canónico dentro del nuevo relicario de orfebrería dorada, la Parroquia San Juan Bautista de Carache pasó a convertirse en un centro de peregrinación y referencia reliquiera dentro de la diócesis y del estado Trujillo.

A la par de la llegada de la reliquia corporal, ocurrió un hecho de notable significación para la historia local y el patrimonio de las cofradías:

  • La donación de la imagen del templo: La talla procesional de San Benito de Palermo que pertenecía originalmente a la capilla del grupo de San Beniteros de Carache (liderados por Ramón Domínguez) fue donada formalmente a la Iglesia Parroquial San Juan Bautista el día 24 de mayo.
  • El resguardo de la réplica en madera: A partir de esa entrega institucional al templo principal, la agrupación de vasallos y devotos conservó en su sede particular la réplica tallada en madera, obra maestra confeccionada por las manos del recordado y extinto cultor y escultor carachense Pedro González.

El otorgamiento de la reliquia de primer grado y la custodia formal en el Templo Parroquial de San Juan Bautista elevan la devoción de San Benito de Palermo en Carache a un rango histórico sin precedentes. La gesta de Ramón Domínguez, Diosnel Domínguez, la profesora Yoleida, el Padre Alí Emmanuel Benítez, el Padre Robert Alí Vásquez y el benefactor Rafael Materano demuestra que la fe de un pueblo es capaz de tender puentes desde la provincia trujillana hasta los santuarios franciscanos de Sicilia en Italia, legando un patrimonio espiritual e iconográfico inestimable para las futuras generaciones


Nota de archivo: Transcripción, investigación y sistematización documental realizada por la Oficina del Cronista Municipal de Carache (T.S.U. Carlos Rodríguez Arrieche).

Vasallos de San Benito "Mamá Juana" Carache

 

martes, 12 de enero de 2010

San Beniteros de Carache

Devoción, Fe y Tambor: Historia del San Benito de Palermo del Sector Santa Eduviges 

Un recorrido por la memoria cultural, las romerías y la tradición viva de la comunidad de Carache.

La devoción a San Benito de Palermo en el municipio Carache constituye una de las expresiones folclóricas y religiosas más profundas de la identidad trujillana. Entre las diversas imágenes veneradas en esta tierra, destaca de forma especial la custodia en el Sector Santa Eduviges, cuya trayectoria sintetiza más de medio siglo de fe itinerante, tradición oral y resistencia cultural.

Orígenes y Travesía: Desde las Tierras de Burbusay

La historia documentada de este San Benito se remonta a la población de Burbusay. La imagen era custodiada originalmente por el matrimonio conformado por el Sr. Narciso Ramón Vásquez Justo y Doña María Guillermina Domínguez, cariñosamente conocida en la comunidad como "Mina".

Aunque la memoria oral calcula una trayectoria cercana a los 54 años de veneración ininterrumpida en la zona, la antigüedad real de la talla pudiera ser considerablemente mayor. El propio Sr. Narciso relataba haber servido como vasallo desde su temprana juventud en Burbusay, lo que sugiere que la devoción a este “Santo Negro” se hunde en las raíces de generaciones precedentes.

La Fe Itinerante: Las Romerías a Pie

En sus inicios, la promesa a San Benito no se limitaba al recinto doméstico. Don Narciso y Doña Mina emprendían extensas romerías a pie portando la imagen del Santo y acompañándose del golpe de un solo tambor.

Ruta de la fe trujillana:

Estas caminatas sagradas unían a diversos caseríos y pueblos del estado Trujillo:

  • Carache
  • La Concepción
  • Burbusay
  • Santa Ana
  • Bolivia
  • Cuicas

Los devotos recorrían caminos reales y senderos, pernoctando donde la noche los alcanzara. Las familias de los campos trujillanos abrían sus puertas para brindarles comida y posada, permitiendo que al despuntar el alba la comitiva continuara su marcha, sembrando la devoción por cada rincón del territorio.

De la Restitución del Sonido a las Promesas Concedidas

Con el paso de los años y las inclemencias del resguardo, los dos primeros juegos de tambores ancestrales sufrieron un inevitable deterioro en su madera y cueros. Tras el fallecimiento de Don Narciso, la responsabilidad del culto fue asumida por su hijo Elías Domínguez, quien junto a sus hijos, hijas y sobrinos, mantuvo encendida la llama de la tradición.

Gracias al esfuerzo familiar, se lograron restaurar algunas de las piezas antiguas para reanudar los tradicionales velorios. Esta constancia permitió que la comunidad y los devotos mantuvieran un espacio abierto para pagar sus promesas.

Entre los múltiples testimonios de fe que conserva la memoria local, destaca el de la joven Yoselyn Márquez. Al graduarse, prometió a San Benito que, de obtener un empleo, le obsequiaría un juego de tambores completo y le organizaría un velorio anual durante una década. Al cumplirse el favor concedido, llegaron a Santa Eduviges nuevos instrumentos traídos desde el estado Lara, reavivando el retumbo de la chimbangle en el sector.

Hoy en día, el nicho de San Benito se erige como un testimonio vivo de gratitud popular: en él se aprecian numerosas reliquias, milagros y ofrendas depositadas por creyentes que acuden diariamente a encender una vela y encomendarse al Santo Negro. Asimismo, la agrupación acompaña activamente las festividades patronales en honor a San Juan Bautista durante su recorrido por el sector.

Cuadro de Honor: Vasallos Eventuales

La continuidad de esta tradición descansa en el compromiso de mujeres y hombres que entregan su esfuerzo para mantener vivo el toque y la danza.

Integrantes y Vasallos

  • Daisy Domínguez
  • Carmen Domínguez
  • Diosnel Domínguez
  • Franchesca Peña
  • María Barreto
  • Alexander Peña
  • Jesús Peña
  • Pedro Graterol

Vasallos y Chimbangleros

  • Melquiades Villegas
  • José Valenzuela
  • Orlando Valera
  • José Benítez
  • Enrique Marín
  • Miguel López
  • José Leal
  • Luis Valenzuela
  • Yoandri Linares




Un Llamado al Futuro: Generación de Relevo y Rescate Cultural

El objetivo fundamental de los Vasallos de Santa Eduviges es convocar a la juventud de Carache para que se sume con respeto y devoción a la tradición de San Benito de Palermo. Transmitir los saberes ancestrales, el toque del tambor y el baile del vasallo garantiza que el legado cultural no se extinga, fortaleciendo los valores en nuestra comunidad.



Fuente y Referencia Documental:
Investigación y compilación histórica realizada en 2014 por la Lcda. Yajaira Viloria, durante su gestión como Cronista Municipal de Carache. Documento inédito / Expediente de tradición local, Archivo de la Oficina del Cronista Municipal de Carache, Estado Trujillo.