El origen de una gracia: Historia y gestión de la reliquia de primer grado de San Benito de Palermo para Carache
Capítulo I: El germen de la devoción y el viaje a Mesa de Esnujaque
La fe y la devoción hacia San Benito de Palermo en el municipio Carache poseen pasajes profundamente conmovedores que entrelazan la entrega de los cultores populares con la providencia divina. La reconstrucción de esta crónica eclesiástica y comunitaria nace del testimonio del cultor Ramón Domínguez, pilar fundamental e impulsor del movimiento vasallo y musical en favor del Santo Negro en nuestra tierra.
Todo comenzó con una invitación formal cursada a la Banda Show San Juan Bautista de Carache, agrupación a la que pertenece Ramón Domínguez, con el fin de animar las festividades patronales en honor a San Juan Bautista en la parroquia Mesa de Esnujaque. La delegación carachense, organizada de manera logística por la profesora Yoleida Fuentes e integrada por una entusiasta comitiva de músicos y devotos, emprendió el viaje con la premisa de servir a la comunidad hermana a través de la manifestación artística.
A pesar de los imprevistos viales y de los severos cortes del fluido eléctrico que afectaron la localidad durante la velada, la presentación de la banda se constituyó en un éxito rotundo. La calidez humana de los habitantes de Mesa de Esnujaque y la hospitalidad brindada en la residencia parroquial dejaron una huella imborrable en los integrantes de la delegación de Carache.
Capítulo II: La conversación providencial con el Padre Alí Emmanuel Benítez
A la mañana siguiente, (2 de Junio de 2026) tras recibir las atenciones del párroco local, el Padre Alí Emmanuel (nativo de Carache) la comitiva carachense alistaba su retorno. Sin embargo, un contratiempo logístico impidió que el Padre Alí saliera a primera hora hacia la capital como lo tenía previsto. Este retraso fortuito propició un encuentro y un diálogo decisivo en el umbral de la casa cural entre el sacerdote y Ramón Domínguez y su hijo Diosnel.
En medio de la conversación, el Padre Alí le reveló a Domínguez una noticia de trascendencia eclesiástica: en las semanas subsiguientes arribaría a Mesa de Esnujaque una comitiva de frailes franciscanos provenientes directamente de Italia, con la misión de entregar una reliquia de primer grado de San Benito de Palermo. Conociendo de cerca el fervor, la trayectoria y el compromiso de Ramón y de los vasallos de Carache, el párroco le sugirió encarecidamente gestionar una solicitud oficial. Aunque en ese primer instante el sacerdote recomendó redactar la petición orientada a una reliquia de segundo grado (ex indumentis) para garantizar una respuesta favorable, la semilla del empeño espiritual ya había sido sembrada.
Capítulo III: El respaldo eclesiástico en Carache y la movilización inicial
Con la inquietud resonando fuertemente en su pensamiento durante el trayecto de regreso, Ramón Domínguez arribó a Carache el mismo día en que la imagen de San Juan Bautista realizaba su recorrido tradicional por su sector Santa Eduviges. Como pioneros en la costumbre de escoltar las procesiones litúrgicas al son de los tambores de San Benito, los vasallos se integraron de inmediato a la celebración de la Santa Misa.
Al concluir la liturgia, Domínguez abordó al párroco de Carache, el Padre Robert Alí Vásquez, para exponerle detalladamente la propuesta conversada con el Padre Alí Emmanuel Benítez. La receptividad del Padre Robert fue inmediata y categórica, otorgando el total respaldo institucional y pastoral de la parroquia. De inmediato, se ordenó redactar la carta oficial de petición en la oficina parroquial, redactada con el rigor protocolar correspondiente (destinada inicialmente a una reliquia ex indumentis) y refrendada con las firmas y sellos conjuntos de la Parroquia San Juan Bautista y de la directiva del grupo de vasallos y devotos de San Benito.
Para cumplir con la entrega, la cita quedó fijada formalmente para el sábado siguiente antes de las 9:00 a.m. en Mesa de Esnujaque, hora fijada para la recepción de la delegación franciscana internacional. Ramón Domínguez emprendió el viaje acompañado por su hijo, Diosnel Domínguez, para prestar apoyo técnico e institucional. A pesar de una torrencial lluvia matutina que retrasó la salida de Carache hasta las 6:30 a.m., sumado a las complicaciones por el suministro de combustible a la entrada de Boconó, la comitiva carachense logró arribar a Mesa de Esnujaque a las 9:10 a.m., tiempo oportuno antes de la llegada de los frailes, reprogramada para las 11:00 a.m.
Capítulo IV: El encuentro con la delegación franciscana y la concesión Ex Corpore
La comitiva eclesiástica internacional y nacional hizo su arribo integrada por el Padre Alí Emmanuel Benítez, un diácono y dos religiosos ataviados con el tradicional hábito franciscano de color café: Fray Fernando Trupia (OFM), custodio oficial e internacional de las reliquias de San Benito de Palermo en Sicilia (Italia), y Fray Rito José Mendoza Mejía, fraile menor perteneciente a la Custodia Inmaculada Concepción y nativo de Boconó.
Durante el reencuentro en la casa cural, la delegación de Carache tuvo el gesto de obsequiar a los visitantes las tradicionales acemas caracheras. Este acto de cortesía abrió una amena reunión informal en la cocina de la residencia, donde el Padre Alí presentó formalmente a Ramón Domínguez y a su hijo Diosnel, recordando sus lazos desde la infancia, sus estudios escolares compartidos y la época de formación en el seminario.
En la conversación, Fray Fernando Trupia indagó sobre el contexto social y pastoral de Carache. Domínguez expuso la magnitud arquitectónica del templo de San Juan Bautista, la masiva devoción que reúne a niños, jóvenes y adultos, y la sólida organización de los vasallos. En respuesta, Fray Fernando ofreció una catequesis a la comitiva, manifestando que el toque del tambor representa una auténtica forma de oración comunitaria e invitando a la población a imitar la humildad, unidad y amor del Santo Negro, recordando la premisa teológica: "San Benito es un hombre sin fronteras", cuya devoción une continentes desde Sicilia hasta los Andes venezolanos
Al pasar a la sacristía para revisar la documentación, Fray Fernando Trupia examinó la solicitud de Carache. Al constatar el fervor de la comunidad y la argumentación presentada, tomó la decisión excepcional de otorgar, no una reliquia de segundo grado como se le pedía, sino una reliquia de primer grado (ex corpore)
Dado que el documento llevado desde Carache especificaba el término ex indumentis, se requirió una rectificación urgente del acta. Diosnel Domínguez, aprovechando sus competencias en área técnica e informática, gestionó vía instantánea mediante mensajería móvil (WhatsApp) con el despacho parroquial de Carache el rediseño y nueva emisión del documento oficial con el término técnico exacto. Una vez transmitido e impreso el nuevo texto, se obtuvo la firma autorizada y el sello definitivo de aprobación por parte del custodio italiano antes del inicio de la Solemne Concelebración Eucarística.
Capítulo V: Contexto histórico, debate iconográfico y la identidad de San Benito
Tras la concesión oficial de la sagrada reliquia ex corpore, la presencia de Fray Fernando Trupia y de Fray Rito José Mendoza permitió abrir un profundo espacio de formación y reflexión litúrgica e histórica sobre la figura del Santo Negro[span_2](start_span)[span_2](end_span). Para la comunidad de Carache y sus vasallos, resultaba de vital importancia esclarecer las diversas representaciones que a lo largo de los siglos ha tenido la iconografía de San Benito de Palermo[span_3](start_span)[span_3](end_span).
Durante los intercambios en la parroquia, se analizó detalladamente cómo la tradición oral e historiográfica ha plasmado la imagen del santo en distintas etapas de su vida e itinerario espiritual:
- Atributos de su vida de servicio: Se recordó que, antes de ser reconocido por sus virtudes carismáticas y dotes teológicas dentro de la Orden de los Frailes Menores, San Benito ejerció oficios humildes dentro del convento, habiendo sido pastor en su juventud y posteriormente cocinero de la comunidad franciscana
- La iconografía italiana e internacional: En la tradición oral e imaginería religiosa de Italia, es común encontrar a San Benito representado sosteniendo al Niño Jesús en sus brazos, un atributo mariano y franciscano de profunda ternura. En otras vertientes de la plástica sacra europea se le plasma vistiendo el hábito franciscano con el torso descubierto, o ataviado con una túnica de color azul intenso. De igual manera, se le representan atributos como una lanza, una cruz entre las manos, o un trozo de pan, símbolo que evoca el milagro de la multiplicación de los panes realizado por su intercesión en tiempos de escasez.
- Orientaciones del Custodio Franciscano: Al ser consultado Fray Fernando Trupia sobre si existía un color o un código iconográfico rígido para la elaboración de sus imágenes, el sacerdote italiano aclaró que San Benito se caracterizó por su extrema sencillez, por lo cual no poseía exigencias estéticas ni dogmáticas de color estricto. Recomendó que, por su filiación religiosa, el hábito de color marrón franciscano es la representación más acorde a su pertenencia institucional, aunque enfatizó que todas las manifestaciones culturales y variantes plásticas son plenamente válidas, haciendo una analogía con las distintas advocaciones y ropajes con los que se venera a la Santísima Virgen María en el mundo
- El arraigo afrodescendiente y la oración del tambor: De igual forma, los religiosos respaldaron categóricamente la manera en que los pueblos del occidente venezolano y las comunidades andinas como Carache han incorporado los sones del tambor y las danzas tradicionales en su honor. Fray Fernando reiteró que la sonoridad del cuero y el ritmo de los vasallos no constituye un simple folklore profano, sino una auténtica elevación del alma y una forma de oración festiva comunitaria
Esta fundamentación teórica e histórica reafirmó en la delegación carachense el valor de la gracia recibida, comprendiendo que la reliquia corporal otorgada a Carache no solo representaba un objeto sagrado de veneración, sino la presencia viva del testimonio de devoción universal que conecta a Sicilia, Mesa de Esnujaque y las tierras carachenses[
Capítulo VI: La búsqueda del relicario: Tribulaciones y llamados a la fe
Una vez obtenida la reliquia de primer grado y asumida la condición protocolar de resguardarla permanentemente en el Templo Parroquial San Juan Bautista para la veneración de la feligresía, surgió un nuevo y complejo desafío logístico: la adquisición de un relicario digno y adecuado que contuviera la sagrada pieza.
En los días posteriores al retorno a Carache, Ramón Domínguez enfrentó una etapa de alta exigencia y preocupación personal Por parte de las autoridades eclesiásticas locales se ejercía una constante insistencia para apresurar la consecución del relicario, la organización de la ornamentación floral y el acondicionamiento para la entronización litúrgica de la reliquia. Domínguez llegó a sentir una pesada carga de estrés sobre sus hombros, toda vez que no se contaba con un presupuesto institucional, partida económica ni fondos dentro de la cofradía para asumir semejante compromiso financiero
Ante esta eventualidad, se iniciaron gestiones de búsqueda y cotizaciones en distintos ámbitos locales e internacionales:
- Cotizaciones internacionales: Se indagaron costos de elaboración e importación desde Colombia, donde los relicarios sacros elaborados en orfebrería de oro y plata alcanzaban presupuestos de hasta $600 USD, una cifra inalcanzable para la realidad económica del grupo en ese momento.
- Indagaciones en la capital: Tras explorar alternativas en el mercado nacional, se contactó en la ciudad de Caracas a la reconocida empresa de artículos religiosos Casa Católica San Francisco, ubicada en la Avenida Sur, esquina Pilita a Maderero, en la Quinta Crespo. En este establecimiento se cotizó un relicario de orfebrería sacra, elaborado en material dorado de alta resistencia y acero, por un monto exacto de $250 USD
A pesar de que el costo en Caracas era significativamente menor, la suma de doscientos dólares seguía siendo inaccesible para los vasallos. Se consideró inicialmente la posibilidad de organizar una rifa o una vendimia popular entre los devotos para recaudar el dinero paso a pa. Sin embargo, la urgencia de los tiempos de la parroquia demandaba una solución más inmediata
Fue en este punto crítico cuando Ramón Domínguez decidió acudir a la solidaridad del comerciante y devoto local, el señor Rafael Materano[. Tras exponerle la importancia histórica que representaba para el pueblo de Carache albergar una reliquia ex corpore del Santo Negro y la imposibilidad de financiar su contenedor, el señor Materano, movido por un gesto de fe y desprendimiento comunitario, asumió de forma íntegra y personal el costo total de los $250 USD requeridos para la compra del relicario.
Para garantizar que la reliquia encajara de manera milimétrica y segura dentro de la cápsula o viril del relicario que se ordenaría en la capital, el Padre Alí Emmanuel Benítez procedió a tomar las medidas exactas de la pieza corporal en presencia de los Custodios. Con las especificaciones técnicas en mano y el financiamiento asegurado, Ramón Domínguez preparó el viaje hacia la ciudad de Caracas, acompañado nuevamente por su hijo, Diosnel Domínguez
Capítulo VII: La providencia en Caracas y la anécdota en la Casa Católica San Francisco
Con los recursos financieros transferidos por el señor Rafael Materano y las especificaciones técnicas del diámetro de la reliquia en mano, Ramón Domínguez y su hijo Diosnel Domínguez emprendieron el trayecto terrestre hacia la ciudad capital. El objetivo central era ubicar la Casa Católica San Francisco, situada en la céntrica parroquia Santa Teresa de Quinta Crespo (Avenida Sur, esquina Pilita a Maderero), un comercio de arraigada trayectoria en la confección e importación de orfebrería y enseres litúrgicos
Al arribar al establecimiento y presentar el requerimiento del relicario, la respuesta inicial del taller de orfebrería representó un duro revés temporal: debido al trabajo de ensamblaje, bañado en metal dorado y sellado de la pieza, el tiempo de entrega estimado era de un mes continuo Esperar cuatro semanas resultaba inviable para el cronograma eclesiástico de Carache, donde las autoridades parroquiales demandaban celeridad para fijar la fecha de la misa solemne de entronización
Sin embargo, una serie de coincidencias fraternas transformó radicalmente el panorama:
- El lazo del Movimiento de Emaús: Durante la atención en el mostrador, se descubrió que el propietario y director de la Casa Católica San Francisco era un servidor activo de la hermandad de los Emaúsianos (Hermandades de Emaús. De manera simultánea, Diosnel Domínguez llevaba puesta la franela oficial del grupo de Emaús (SAMUEL) al que pertenecía, lo cual generó de inmediato un clima de profunda fraternidad cristiano-católica entre los presentes
- La agilización del trabajo: Sensibilizado por la causa, al enterarse de que la pieza estaba destinada a resguardar una reliquia ex corpore recién llegada de Italia para la devoción popular de un pueblo andino, el dueño del establecimiento intervino personalmente ante los talleres de orfebrería[. Prometió romper el protocolo de espera y acelerar el proceso de confección al máximo
- Resolución en tiempo récord: Lo que originalmente requería treinta días de labor se ejecutó de forma milagrosa en tan solo tres días (comprendidos entre el día jueves de llegada y el sábado de entrega)
- El pago y la sorpresa final: El señor Rafael Materano procedió a realizar el pago móvil bancario de los $250 USD acordados de manera directa a la cuenta comercial del establecimiento capitalino. En el momento en que Ramón y Diosnel recibieron el relicario listo y acoplado a las medidas requeridas, el propietario de la Casa Católica, en un gesto de desprendimiento y devoción, les entregó un obsequio especial para la comitiva carachense: una refinada estatuilla de San Benito de Palermo, caracterizada por sus rasgos morenos y una aureola dorada en su cabeza
Capítulo VIII: La entronización del Santo y el patrimonio devocional de Carache
El retorno a Carache marcó el cierre de una gesta comunitaria donde se conjugaron la fe de los vasallos, la intermediación de los pastores de la Iglesia y la generosidad del comerciante local Con la reliquia corporal de primer grado ex corpore resguardada bajo las normas del derecho canónico dentro del nuevo relicario de orfebrería dorada, la Parroquia San Juan Bautista de Carache pasó a convertirse en un centro de peregrinación y referencia reliquiera dentro de la diócesis y del estado Trujillo.
A la par de la llegada de la reliquia corporal, ocurrió un hecho de notable significación para la historia local y el patrimonio de las cofradías:
- La donación de la imagen del templo: La talla procesional de San Benito de Palermo que pertenecía originalmente a la capilla del grupo de San Beniteros de Carache (liderados por Ramón Domínguez) fue donada formalmente a la Iglesia Parroquial San Juan Bautista el día 24 de mayo.
- El resguardo de la réplica en madera: A partir de esa entrega institucional al templo principal, la agrupación de vasallos y devotos conservó en su sede particular la réplica tallada en madera, obra maestra confeccionada por las manos del recordado y extinto cultor y escultor carachense Pedro González.
El otorgamiento de la reliquia de primer grado y la custodia formal en el Templo Parroquial de San Juan Bautista elevan la devoción de San Benito de Palermo en Carache a un rango histórico sin precedentes. La gesta de Ramón Domínguez, Diosnel Domínguez, la profesora Yoleida, el Padre Alí Emmanuel Benítez, el Padre Robert Alí Vásquez y el benefactor Rafael Materano demuestra que la fe de un pueblo es capaz de tender puentes desde la provincia trujillana hasta los santuarios franciscanos de Sicilia en Italia, legando un patrimonio espiritual e iconográfico inestimable para las futuras generaciones
Nota de archivo: Transcripción, investigación y sistematización documental realizada por la Oficina del Cronista Municipal de Carache (T.S.U. Carlos Rodríguez Arrieche).

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